sábado, 4 de agosto de 2007

Creencias

Creemos que vivimos por la sangre que recorre nuestras venas, por el aire que respiramos. Pero no, vivimos por los sueños. Nunca dejes de soñar.
Lloramos por necesidad, una manera profunda para estar seguro que tenemos aún el corazón donde lo dejamos.
Amamos para sobrevivir, sentir y sentirnos queridos.
No derrames las ilusiones, canta aunque tengas la voz apretada y sobre todo, perdona a los indefensos, a los errados y a los que cuidan de ti.
Ofrece tu humanidad, tu compasión y tus desafíos para vivir aquí o donde quieras estar.
Si tú no estás en ti ni Dios entenderá en que estás, donde te lleva el mar de lágrimas, donde abandonas tus deseos y desalojas el amor.
Mira lo que hay a tu alrededor, no te vayas si no quieres, no te sientas obligado a morir. Calma tu tempestad, ilumina tu alma y amanece cuando te sientas bien y en paz.
Canta, baila, sonríe. Piensa en mí.
Muéstrame que aún puedes sentir, acariciar y querer. Despídete de tu frialdad, déjame conocerte otra vez. Déjame valorarte por última vez.

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