Cuando hablamos de caña, por lo general, estamos hablando de un estado físico que ha surgido como consecuencia de una noche agitada, una noche de tragos mas largos que cortos, cigarrillos, piernas que no paran de girar, música con mucho kilowatt y en algún caso, me imagino, algún tipo de droga que nos ayude a modificar nuestro estado de consciencia de manera precisa, a veces exagerada. Bueno, no es de esa caña de la cual quiero referirme en esta oportunidad, pues es un concepto que de seguro usted ha sufrido o gozado en más de una oportunidad. Además, con la caña física ésta, no hay grandes sorpresas. Podemos predecirla antes de sufrirla, podemos aminorarla con los más variados métodos y en fin, sabemos cuando comienza y en que rango de tiempo debería terminar. Para otro post entonces pues en este quiero apuntar en otra dirección. Hoy me desperté con caña... pero con caña moral. Me explico. La caña moral al igual que la física es sinónimo de malestar. También surge como consecuencia directa de decisiones de la noche anterior pero no ataca la química biológica del ser, sino que ataca aquello que los médicos no pueden reparar con receta farmacéutica. Ataca a la consciencia, a la existencia, al alma y al corazón. La caña moral, ay maldita caña!, está en tu dialogo interno. Aparece cuando tus actos no representan tu pensar, ni sentir e ignoras eso y te embriagas tanto, tanto que tu mente no tolera mas tu inconsecuencia, mientras tu alma se rompe a pedazos y tu corazón se arruga, perdiendo su color, su vigor y deshidratándose tanto que sientes como se estruja en tu pecho, como si fuese una pasa el residuo de éste, más que el órgano que da la esperanza de una vida mejor. Y luego te despiertas, te preguntas quien mierda eres y te arrepientes tanto como Lady Macbeth, que por más que lava sus manos no puede limpiar la sangre de lo que con ellas cometió. Ay desdicha fuerte! La vida se encarga de refregártelo con los innumerables samuráis que se pueden observar, porque no hay peor enemigo de este tipo de caña que esa bendita estabilidad que posee el que no sufre al despertar. Pero este sentimiento es más nutritivo que cualquier cereal, incluso hace crecer más que cualquier abono, pero duele, me gusta y duele.
M.
09/07/06
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