sábado, 4 de agosto de 2007
Ausencia
Lamento no haber estado, no haber escuchado, no haber entendido.La razón me bloqueó, no comprendía lo que sucedía, no me atrevía a asimilar este mal que consumía mi corazón, mente y alma.Te veía ahí de vez en cuando, echado en esa cama sin poder hablar, sin escuchar la voz que decía hija mía.Me escapaba sola y con las lágrimas rotas de ese Mayo, el mes más triste de mi vida, el que recuerdo con sufrimiento y malestar.Quería arrancar a donde tú te ibas a ir, porque mi todo no iba a ser saludable aquí, sin ti.Fui rebelde desde tu partida, cruel y egoísta. Lo siento, es que no sabía que hacer, nadie me enseñó a perderte, a vivir en soledad, a no sentir tu presencia cerca de mí otra vez.No me atreví a decirte adiós, a pedirte que te quedaras. Te sentía mal, te dolía el cuerpo cansado. Intentaba aceptar que te irías, que aquí hiciste bastante, pero me dejaste con un hueco de tristeza inmenso, imposible de curar.Lo siento papá, no supe como reaccionar, como llorarte.Dolió tanto tu ausencia que el alma aspiraba las alegrías y las escondía para sólo sentir dolor, uno tan grande y fuerte que me destruiría mi vida que ya la veía derrotada.Sé que han pasado casi 4 años, pero aún me arrepiento de no haberme acercado, de no ir a saludarte cuando llegaba a casa. Me negaba a verte enfermo y con poco tiempo en mis ojos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario