sábado, 4 de agosto de 2007

Bailarina

La bailarina juega a mover las caderas e imaginarse con pañuelos dorados y lentejuelas de piedras plateadas. Mueve los pies y va descubriendo que sus piernas quieren bailar hasta cansarse, sus manos giran dibujando estrellas de mármol.Siente la música y sus ojos se cierran para pintar el sol con acuarela, todo se disuelve cuando la despierta la luna. Ya es de noche y su canto sigue ahí, permanentemente con acordeones y ecos de una existente preocupación al caerse y fallar.Vive de instantes fantasiosos que la llevan a un paraíso de estatuas de papel, que quedaron ahí por la simple razón de que no supieron bailar como Dios queríaSe cae y vuelve a levantarse, no quiere perder la gracia de bailar y ser bailarina de sueños acrisolados. Su mente de niña la distrae para seguir jugando a mover su cuerpo frágil de cristal.Tiene la sensación de que los años no la ayudarán a crecer, que sus zapatitos le quedarán pequeños y sus ojos no cambiarán de color.Quiere tener las fuerzas para enfrentar el futuro, un futuro que no conoce, que no existe. Un futuro cobarde, de niña, de adolescente, de mujer…Volver a verse siempre cinco años más joven para bailar por toda la vida.La bailarina juega a mover sus caderas y verse en el espejo para no olvidar aquél momento de felicidad.Se preocupa de su belleza pura, una belleza exquisita que solo le trae ganas de estar así siempre, que el tiempo se paralice, no avance, para mantenerse siempre linda.La bailarina juega a dejar quieto al mundo…

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