sábado, 4 de agosto de 2007

Cosas

Distraerme para no atacar a mi defensor, atenerme a consecuencias débiles, opacas, marchitas.. Tomarme un paradisíaco mortal y colorear los instintos con pasteles refinados y autistas. Recuperar la plantilla de lo infaltable o nombrar a mi supervisor como: desafiante de los puntos de entradas no disponibles y secretario de mi inagotable y no-religiosa vida. Es que un productor no publicaría mi apanada ortografía y manipuladora rareza. Dejar los chistes para otro día, que en este momento estoy ocupada haciendo maniobras complicadas para acabar con la tristeza que inunda mis ojos cada ves que ven al tonto que creyó que cubriría mi existencia para siempre. Desafiar la gravedad seria mucho para mí, jamás he tomado clases de distracción y no me atrevo a decir que estoy pequeña cuando ando caminando por las calles de Providencia y que necesito una mano que me acompañe a cruzar la calle. Madrugar no tranquiliza y despertar no me hace parar. Hay que concluir esto rapidito, porque no podré terminar de mandar mi sonrisa por correo en dos días. Guardar mis historias multifacéticos en un borrador y no creer que alguien las leerá. Es que esto no tiene cabida en ninguna parte y mi mal humor me visita cada vez que provocan mi mente y no me deja responder de una manera obsoleta. Ser maravillosa y no soñar que estoy en otro mundo, no quisiera perderme. Acostumbrada al humo del cielo, a los sonidos de las veredas y a los verdes y altos señores que no tienen nada que hacer más que quitar las poesías de los conductores macabeos. Parece ridículo dibujar estrellas en un papel y pegarlas en el muro para que el que entre a mi pieza, piense que vivo en el universo, jaja, me río de mi misma, de las cosas que digo, las cosas que escribo, las cosas que pienso...

Conquista mal echa

Hoy me acordé de ti, de cuando intenté conquistarte, cuando tú pasabas por una depresiva soledad y yo moría de amor por ti.
En un mundo insipiente con palabras vacías, inocuos, que no decían nada, pero a la vez eran palabras alegres y suaves.
Eras bisoño con las mujeres, te endurecías cuando me acercaba a ti, creía que yo te daba miedo. Y yo con mi penuria de malas palabras no encontraba la manera de decirte que yo era neófito en temas te amor y la vergüenza era superior a mi.
Entre zafiros y muelles yo me volvía loca a tu angustia por no poder controlar tu gran mente que aludía lo que yo decía.
Eras callado, te miraba y me imaginaba una soledad de quimeras. Pero yo me sentía boyante al mirar esos cristales turquesas que brillaban después que bajabas la vista de mirar la luna.
Y aún no hablabas por esa boca de labios gruesos y suaves como algodón acrisolado.
Tenías un perfil perfecto, eras un unicornio azul de gran linaje.
Yo sentía una vesania inmensa, como si estuviese sombría al verte y pedirte que me dijeras que el sol sí brillará mañana. Quería esconderme en tu mano y que me tocaras como a una flor verde de pétalos abandonados por el frío mar que nos traía estrellas fluorescentes y nos gritaba palabras sin ecos. Yo quería arrancarme el corazón y meterlo en una caja con olores tipo caramelo, para entender tu angustia y sufrir contigo hoy y siempre.
Agarraste tu boina y te fuiste caminando hacía la orilla de un paraíso sin luces. Me dejaste sola en medio de un desierto de conchas negras.
Hoy te vine a ver, se cumple un año desde que abandonaste este mundo ruidoso y vuelas por las nubes como el ave que siempre soñaste ser.

Confusión

El vapor grisáceo se escapa de su boca al no lograr justificar que puedo ser mejor. Frunce el ceño al no sentir miedo por no cambiar lo vivido, por el singular deseo.
Acorralada por quienes pretenden adentrarse en mi vida torpemente, las incoherencias se apoderan de lo que no supe manejar.
De qué sirvió dedicarte fragmentos en secreto durante toda la trituración si tu sonrisa olvidadiza me hará creer en la convivencia del sí y del no. Hasta que extermines mi confesión atorada con la misma sonrisa con la cual le diste la bienvenida a un sueño mal soñado.
Hombre como cualquiera, creyendo un destino asegurado, se resguardó tras el polvo de los años “vividos”, y sin mencionárselos a nadie, despejó la mejilla fría y volvió a su tempestad.
Era hora de que me invitaras a aquél lugar donde tendrías que romper a mordiscos mis labios. Para no fijarme en el éxtasis desinteresado sobre mi inimaginable abstracción.
Apoyé mi cabeza en las guardadas rodillas, dejando que las malezas trepen por mis costillas. Me quedaba algo de tiempo antes de comenzar a sentir mi saliva mezclada con sangre.
Una mirada opaca y sin desprecio se dirige a un ente carente de forma, y saturado de significados, donde comenzó el proceso de silencios que establecieron.
La culpa es de ella; pero por culpa de él.
Vive imaginando lo que no sucedió cuando en sus manos abundaban las opciones.
Me acomodo ante una situación incómoda pero sin olvidarte un segundo, retirando mi mirada sobre tus reacciones (y no es que me acomode)…
Me golpea lo inconstante, y cierras el paréntesis sin proponértelo.
Ya desvestiste mi vergüenza.
Sabes que no quiero entregarte lo que sé de mí. Lo mejor, mi orgásmico juego sigue siendo un inútil secreto, mientras mi niñez lo acompañe, no perderá el magnetismo.
Huelo con excitante desesperación mi cuello ausente, y los residuos de mi pelo y la tierra húmeda ya forman parte de la insatisfacción de tocarse sin sentirse.
…Otra situación incómoda,
Imposible de acomodar…

Concierto para sordos

Quiero contar con el mundo para hablar de dolor y callar las voces interminables que ruedan por mi cabeza y no me deja ser yo.
Quiero hacer planes, buscar mis partes o lograr el control.
Decir adiós a la guerra y juntar a los humanos con heridas en el corazón.
Pero estoy sentada sin poder hacer nada. Tan quieta, tan estúpida, tan sola.
Me mueve el rock solar y me llama lo liviano que es el mar, pero por cuánto tiempo cantaré lo que no se ha inventado, quién me leerá el cuento antes de dormir, o buscará el peluche de mi infancia con maldades y travesuras como a cualquier niña de 5 años.
Un festival de la rosa o un concierto para sordos es lo que veo cuando no sé quién soy y menos a donde voy. Soy tan distinta que no sé porque soy así ni sé porque escribo sin inspiración en mi vida.
Me callo porque lo quiero así, porque no tengo nada que decir y hacer. El silencio es mi más fiel amigo, mi razón y mi corazón.
Mi sonrisa y mi calma son más extrañas que un mosquito con disfraz de superman.
Un aire que limita lo superficial no es aire si lo quieren matar.
Un hotel a mitad de camino hacía un desierto o un semáforo en el mar es lo que quisiera ver antes de desaparecer de este lugar en el que no pienso volver más.
Soy más inteligente que el diablo y capaz que al cielo no me vaya. Tengo un pasado olvidado, un presente movido y un futuro no esperado.
Soy atrevida y risueña, me muevo por las mesas con más copas y seduzco a cada hombre que me insulte (para que sienta vergüenza de su vulgaridad), me pida perdón y me bese los pies.
Algunas de mis noches son sólo aviones de hielo y un vaso de destilado de uva de 100 años atrás.
Dormir es despertar en otro lugar donde realmente no se está, donde el alma pasea y los recuerdos aterrizan de manera peligrosa.
Más de nada por favor, menos de todo si así lo desea y sonría si el sol la visita de noche a su ventana y le canta historias de locos.
Que otro me acompañe a hundirme y respirar donde no hay aire.

Còmo quisiera

Vi un montón de frialdad antes de conocerte. Creí haber perdido la gracia de querer, creí haber perdido las ganas de estar.
Todo en mi se revolvió con una sola sonrisa, todo lo oscuro quedó en blanco con un roce de tus manos en mi rostro..Como quisiera volver al pasado y tenerte otra vez, en un mundo de fiados y atrevidos locos de azar.
Hay algo en mi que se desvanece, algo falta, pero no sé lo q es. Tengo miedo, tanto que los demonios se burlan de mí y no me dejan respirar, como quisiera continuar caminando por calles intransitadas porque están con pedazos de mugre q se te pegan a la piel y no se salen más. Quiero morderme los labios hasta q revienten por la simple razón de q no los haz vuelto a tocar. Y si son tuyos, porque cresta no los besas! Se ponen rojos ardientes, suaves y ansiados.
Este sentimiento es extraño, me tiene en un sueño interminable, realmente estás ahí? O todo esto es un sueño lindo q pasa a ser una maldita pesadilla que me quita las horas para volver a soñar contigo?
Mi espalda extraña tus manos que la masajeaban hasta sentirse más arriba de las nubes y las tranquilizaba por un instante.
Mis ojos quieren cegarse porque ve todo menos a ti y les duele tanto que las pestañas se me caen como cuerdas de guitarra. Quisiera tocar el tambor hasta morir de cansancio, que eso me robe los pensamientos, me desaparezca de esta vida por un instante sin q nadie se de cuenta.. Mi corazón son mis manos, y por ende, logro escribir estas líneas que me duelen y no se porque están aquí..
Como quisiera…

Cita

Estoy tan cansada de las palabras con amor, de viajar por mundos mudos y no encontrar el primer día para decirte adiós.
Un quitasol no borrará el calor que brota de mi felicidad, la radio toca mi canción y mi mejor amiga baila por un micro-momento.
El pelo ondulado es como lo tengo y las naranjas con sabor a papaya es mi fruta favorita.
Saborear los segundos y los por qué. Vestirme de lirios y resucitar mi voz.
Mi dulce fantasía y mis locas manías es lo único y bueno que tengo.
Mi historia es un suspiro nada más, el tiempo está de mi lado y los gatos juegan a volar con mis alas.
Yo no te perdí a ti, tú me perdiste a mí, y loca no me volveré, más bien, seré terca y ciega, pero jamás dejaré de sonreír por recuperar la cita conmigo misma.
Hay una sonrisa que me espera al otro lado de la puerta y los sentidos que inventé para cuando te dejara.
Mírame bien, ya no te necesito más.
No seré alta y maravillosa, pero sé donde quiero estar. No seré una princesa pero tengo un reino en mi alma con mariposas y hadas.
Mi sueño de hoy no es el mismo de ayer.
No me mandes flores ni toques una serenata a mi balcón. Ríndete y sé feliz, pero sin mi.
Escucha tu voz y deja las suplicas, yo ya me fui a un mundo verde limón.
Cuando salga el sol, mis fotos ya no estarán en tu pared y los chocolates que te regalé ya habrán vencido.
Sabes que hay mujeres bellas por todas partes. Yo soy chiquita y traviesa, aunque jamás encontrarás a alguien como yo, pero si a alguien mejor.
Nadie te entregará tanto amor ni te besará mejor que yo.
No me supiste tratar, perdiste mi corazón y los días a tu lado.
Pero yo estoy viviendo como si fuera el día más lindo de todos.
No te encierres, sal a la calle y pásalo igual de bien como lo estoy pasando cada vez que salto.
Verás todo a lo que renunciaste antes y las ganas de vivir florecerán con audaz rapidez.
Fin al pasado, seamos amigos y nada más…

Ausencia

Lamento no haber estado, no haber escuchado, no haber entendido.La razón me bloqueó, no comprendía lo que sucedía, no me atrevía a asimilar este mal que consumía mi corazón, mente y alma.Te veía ahí de vez en cuando, echado en esa cama sin poder hablar, sin escuchar la voz que decía hija mía.Me escapaba sola y con las lágrimas rotas de ese Mayo, el mes más triste de mi vida, el que recuerdo con sufrimiento y malestar.Quería arrancar a donde tú te ibas a ir, porque mi todo no iba a ser saludable aquí, sin ti.Fui rebelde desde tu partida, cruel y egoísta. Lo siento, es que no sabía que hacer, nadie me enseñó a perderte, a vivir en soledad, a no sentir tu presencia cerca de mí otra vez.No me atreví a decirte adiós, a pedirte que te quedaras. Te sentía mal, te dolía el cuerpo cansado. Intentaba aceptar que te irías, que aquí hiciste bastante, pero me dejaste con un hueco de tristeza inmenso, imposible de curar.Lo siento papá, no supe como reaccionar, como llorarte.Dolió tanto tu ausencia que el alma aspiraba las alegrías y las escondía para sólo sentir dolor, uno tan grande y fuerte que me destruiría mi vida que ya la veía derrotada.Sé que han pasado casi 4 años, pero aún me arrepiento de no haberme acercado, de no ir a saludarte cuando llegaba a casa. Me negaba a verte enfermo y con poco tiempo en mis ojos.